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"LAS TRECE ROSAS" YA NO SON ROJAS

por iumedina @ 28.10.2007 - 18:58:46

Artículo envíado por Ribera, recogido de la Editorial de laRepublica.es

07octubre13rosas

"LAS TRECE ROSAS" YA NO SON ROJAS

Hay muchas maneras de reescribir la Historia. La película de las "Trece Rosas" es una de ellas. Despojar de su dignidad, sus principios y su ideología a esas trece mujeres asesinadas por los franquistas en aras de llenar las salas de cine o de ayudar a Zapatero a "vender" una floja Ley de Memoria Histórica es lo que se ha hecho con esta película.

Sospechoso fué el retraso del estreno de la película, inicialmente previsto para septiembre pero pospuesto hasta octubre sin razón aparente. La razón parece estar clara: habia que esperar a las fechas en las que se llegara a un acuerdo sobre la Ley.

Ya lo presagiaban las críticas, pero cualquiera que conozca medianamente la historia y la lucha de las "Trece Rosas Rojas", a las que incluso se les ha despojado del calificativo de "Rojas" para la ocasión, no podrá hacer otra cosa que indignarse y estremecerse en la butaca con lo que está viendo. Trece alegres muchachas, cantando y bailando con sus trajes de domingo en la cárcel de Ventas, como si la tortura y el hambre no fuera con ellas. Trece jóvenes desideologizadas, enamorándose de fascistas y enamorando a Carmen Castro, la cruel carcelera fascista reconvertida en una sensible funcionaria. Trece luchadoras comunistas transformadas en trece ñoñas e inocentonas chiquillas, renegando del Partido Comunista y rodeadas de fascistas convertidos en buena gente a la que le ha tocado vivir una época cruel.

Algo tendrían que decir quienes hoy aún abanderan las ideas por las que murieron Virtudes, Julia, Adelina, Blanca, Dionisia, Victoria, Ana, Elena, Martina, Pilar, Carmen, Joaquina y Luisa, y que desde luego no son las de quienes hoy intentan arañar votos a su costa.

En la película, el fusilamiento de las jóvenes comunistas por los militares fascistas no es el momento de la lágrima. La lágrima contenida viene después, con la rabia de descubrir como han reescrito sus vidas.

También hay un documental, dirigido por Verónica Vigil, José María Almela. Año: 2004, que se ha proyectado ya varias veces por colectivos de jovenes comunistas, en varios lugares de la geografía española, le corresponde este cartel:

13rosas rojas

Lo puedes descargar en rebeldemule


 
 

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Comentarios, Trackbacks: Esconder subcomentarios

anrorojuanroroju [Miembro]
28.10.07 @ 21:03

Caray...
Y yo que estoy desenado verla pelicula...me has dejado perpleja con este pots.
Lo cierto es que como llevo unos meses que paso por la vida como a salto de mata...pues casi no me entero de nada, es un quiero y no puedo.
Pero ahora me has dejado pensando.
En fin, creo que abrá que leer el libro, intentar ver el documental y ver la pelicula por lo menos, no?
Pero te diré una cosa, vi un documental de cómo se realizó la pelicula y de que habían mantenido una relación muy estrecha con las familias de las chicas...y que estaban, segun decían las protagonistas deacuerdo con sus papeles en la peli...por eso, yo creía que la pelicula tenía bastante de real...y ahora, me cuentas que no...y bueno...

Me he quedado un poco mal.
Un besote fuerte amiga, que no tengo tiempo para nada.

anrorojuanroroju [Miembro]
28.10.07 @ 21:04

Caray...
Y yo que estoy desenado verla pelicula...me has dejado perpleja con este pots.
Lo cierto es que como llevo unos meses que paso por la vida como a salto de mata...pues casi no me entero de nada, es un quiero y no puedo.
Pero ahora me has dejado pensando.
En fin, creo que abrá que leer el libro, intentar ver el documental y ver la pelicula por lo menos, no?
Pero te diré una cosa, vi un documental de cómo se realizó la pelicula y de que habían mantenido una relación muy estrecha con las familias de las chicas...y que estaban, segun decían las protagonistas deacuerdo con sus papeles en la peli...por eso, yo creía que la pelicula tenía bastante de real...y ahora, me cuentas que no...y bueno...

Me he quedado un poco mal.
Un besote fuerte amiga, que no tengo tiempo para nada.

RiberaRibera [Miembro]
29.10.07 @ 00:17

Hola anroroju, yo aún no he tenido la oportunidad de ver ni la película ni el documental, así que no puedo dar mi opinión, solamente me he limitado a exponer aquí un punto de vista diferente que aparece en larepublica.es.
Creo que siempre hay que procurar difundir estas otras formas de ver las cosas, que de lo contrario no oímos nunca. La película ya tiene bastante publicidad por sí misma.
Cuanta más información tengamos, es más difícil que nos engañen. Bueno, eso creo.
Un beso amiga y que te vaya muy bien.

¡Hóla Ribera!.
Yo tampoco he visto áun la película, pero no dejaré pasar la oportunidad. Yo, en su día leí un libro de Jesús Ferrero, que se titula Las trece rosas. Ahora, está también y curiosamente el de Carlos Fonseca con el mismo nombre, que aún no ha caído por mis manos, pero la curiosidad es fuerte. Mismo título ¿Igual tratamiento o distinto?.
Así que, cuando la veamos, opinaremos.
Un saludo, siempre solidario.

A las juventudes.
¿Sería posible localizar el documental del que se habla y proyectarlo, en Medina? ¿Un nuevo video-forum con posibilidad de hacer aportaciones al final del mismo?.
Sería muy interesante.
Un saludo, siempre solidario.

RiberaRibera [Miembro]
29.10.07 @ 16:53

Aquí copio una crítica más extensa recogida también desde larepublica.es

Las 13 Rosas: "El chroma ideológico"
Domingo 28 de octubre de 2007.

"Hay una línea de dignas películas españolas que tomando como argumento pasajes de la rica historia negra de nuestro país saben conjugar perfectamente (esto no quiere decir que todas sean obras maestras) el trazo histórico con el discurso de ficción correspondiente. Para no irnos excesivamente lejos en el tiempo diré que “El extraño viaje” (Fernando Fernán Gómez, 1964), podría ser una primera muestra de este meritorio cine, que se prolonga hasta nuestros días con títulos como “La verdad sobre el caso Savolta” (Antonio Drove, 1980), “El crimen de Cuenca” (Pilar Miró, 1980), “Queridísmos verdugos” (Basilio Martín Patino, 1977), “Jarabo” (J.A Bardem, 1984) o “Ay, Carmela” (Carlos Saura, 1990). Solo algunos de estos títulos hunden sus tramas en nuestra sangrienta guerra civil, pero todos demuestran un sincero y valeroso acercamiento al entorno histórico en el que enmarcan sus discursos ficcionales.

Sin embargo, hay otra línea de películas españolas que, lejos de aproximarse con inteligencia observadora a nuestra historia, se conforman con exhibir deficientes narraciones tiznadas de sentimentalidad alcanforada. Por desgracia, los títulos que cuelgan de este hilo son más recientes que los anteriores: la infame “Libertarias” (Vicente Aranda, 1996), la acartonada y maniquea “Tierra y libertad” (Ken Loach, 1995), y adivínenlo, “Las 13 rosas” (Emilio Martínez Lázaro, 2007). Cierto es que este tipo de películas suelen contar con mayores presupuestos, detalle que les permite pasar por las carteleras con una aparente brillantez formal, ante ojos y oídos no iniciados, pero que al mínimo análisis se muestra tan superficial y televisiva como la propia construcción de la historia.

En el caso de “Las 13 rosas” no puede decirse que la impresión tras su visionado sea peor de lo que promete, puesto que promete bien poco. Y como diría aquel, a los datos me remito, y es que los distintos nombres que avalan este proyecto no hacían albergar demasiadas esperanzas. Su director, Emilio Martínez Lázaro, viene de firmar dos títulos tan intrascendentes y mediocres como “El otro lado de la cama” (2002) y su innecesaria continuación “Los dos lados de la cama” (2005). El guionista, Ignacio Martínez de Pisón, la floja, y por momentos sonrojante, “Carreteras secundarias” (1997), también del ínclito Martínez-Lázaro. El músico, Roque Baños, no guarda precisamente una pareja de ases: la casposa “Isi&Disi, alto voltaje” (Miguel Ángel Lamata, 2006) y la ortopédica “Alatriste” (Agustín Díaz Llanes, 2006) son su jugada de presentación. Y por terminar con el nuevo puesto de autor, recientemente reconocido por la próxima ley del cine, diré que el director de fotografía, el otrora gran José Luis Alcaine, presenta dos cenagosos ejemplos del quiero y no puedo fílmico como son “Teresa, el cuerpo de Cristo” (Ray Loriga, 2007) y “Tirante el Blanco” (Vicente Aranda, 2006). Del productor principal, Enrique Cerezo, tan solo dejar constancia de su última película: “Desde que amanece apetece” (Antonio del Real, 2005).

La historia de ”Las 13 rosas” es mal conocida por todos. 56 jóvenes de las Juventudes Socialistas Unificadas fueron encarcelados por sus ideales comunistas tras la entrada de Franco en Madrid. Dentro de este heterogéneo grupo se encontraban las llamadas 13 rosas, calificadas así por sus escasas edades e importante compromiso político. Las 13 rosas fueron llevadas a la cárcel de mujeres de Ventas, y allí sufrieron unas condiciones de privación de la libertad cercanas a un campo de concentración nazi. Valga como dato que la cárcel estaba pensada para 400 reclusas y allí habitaban 4.000. Durante esta estancia, el comandante de la guardia civil Isaac Gabaldón fue asesinado junto a su hija y su chófer. Ni corto ni perezoso, el poder franquista, ansioso de venganza, ordenó ejecutar a todos los jóvenes comunistas imputados en el expediente 30.246. El 5 de agosto de 1939, frente a las tapias del cementerio de la Almudena fueron fusilados 43 hombres y las conocidas 13 rosas.

Como puede verse, contar con credibilidad una historia de esta envergadura histórica y política es sin duda alguna extremadamente difícil hasta para los directores y guionistas más dotados. La amplitud de aristas, tanto estéticas como narrativas, que presenta es apabullante hasta para el más irresponsable de los directores. Y es que la primera cualidad de un buen director, productor o guionista es saber donde están sus límites creativos, y hasta donde puede cinematografiarse una historia escrita según qué condiciones.

La segunda lección extraíble tras el padecimiento de este film es que no se puede transitar alegremente por los registros estéticos y narrativos más comercialoides, véase el caso de Emilio Martínez Lázaro y sus purulentos lados de la cama, sin pagar un precio artístico por ello. Cierto es que Martínez Lázaro tendrá una cuenta corriente más saneada tras estas incursiones en el “top ten” de los videoclubs de barrio, pero como contrapartida, si alguna vez tuvo cierta profundidad en la mirada, clamorosamente la ha perdido convirtiendo a estas trece rosas en trece claveles, obviamente, sin espinas.

La película carece de cualquier puesta en escena que no vaya más allá del monótono plano y contraplano bien cerradito para que el entorno no atufe a artificio, algo que ni siquiera consigue, puesto que es difícil encontrar una película reciente en la que la figuración esté peor dirigida que en esta. No hay ninguna tensión entre la planificación y los hechos dramáticos acaecidos, y para demérito cinematográfico y contigüidad televisiva, la película entera, desde su primer fotograma, es la prolongación de un capítulo de sobremesa de la sonrojante “Amar en tiempos revueltos” (Rodolf Serra, 2005-?). El lamioso trabajo fotográfico de Alcaine no hace más que constatar el tiempo de rodaje que se habrá perdido en armar esta conservadora iluminación que, lejos de distinguirse del modelo televisivo, no deja de remitirnos a él mediante la tercera lección reveladora de este visionado: para hacer la misma planificación conservadora y cobarde fotográficamente hablando, mejor hacerla rápida, como en televisión.

Y es que da la sensación de que si el director de este film hubiese tenido 25 años y fuese neozelandés estaría en conocimiento de los mismos escasos matices sociopolíticos del régimen franquista que nuestro talludito director nos ofrece en la película. Como evidentemente Emilio Martínez Lázaro sabe más del franquismo y de la represión ideológica comunista que este imaginario mozalbete mío, la pregunta cae por su propio peso: ¿por qué nada de esto está en la película? Se ha preguntado Martínez Lázaro ¿qué pensarán al ver este film comunistas que sufrieron torturas prácticamente hasta la muerte, del tipo Miguel Núñez y otros, pero que a pesar de ellas se mantuvieron herméticos y fieles a un ideal político? ¿Por qué entonces ese trazo tan grueso en el dibujo del personaje que pseudointerpreta Enrico Lo Verso, (pésimamente doblado, como todo el film) que se suicida en la comisaría a las primeras de cambio porque recibe dos puñetazos? ¿Qué tipo de reflexión ideológica se esconde, a duras penas, al mostrar a los luchadores comunistas, bien como unas niñas descerebradas y ñoñas, caso de las trece rosas, bien como unos mártires patológicos con altas dosis de romanticismo bobalicón, caso del personaje de Lo Verso?

En un tiempo en los que todos andamos buscando nuestra memoria para situarnos en el presente, no hacemos ningún favor a las generaciones venideras si le transmitimos una versión edulcorada de la historia de nuestro siglo XX, seguramente, el mas sanguinario de todos. Por eso, Martínez Lázaro debería, en primer lugar, haberse percatado cuando rodaba esta película que no estaba filmando aventurillas pajilleras de chicos y chicas cantarines saltando de cama en cama. Por mucho que hoy en día dispongamos de un público cinematográfico altamente analfabeto, Martínez Lázaro y sus compinches deberían, en segundo lugar, haberse dado cuenta que no se puede filmar de la misma manera a Natalia Verbeke paseando palmito y escote entre las braguetas del respetable, que a Marta Etura subida en un cajón arengando a las masas por las pésimas condiciones de vida existentes en la España del 36.

Y dicho todo esto, lo más irritante aún está por venir, porque ese regusto a falsete que transmiten todos y cada uno de los planos e interpretaciones no es gratuito ni inocente. Para los lectores que no sepan lo que es un chroma-key, diré que se trata de una argucia técnica, que desgraciadamente se utiliza mucho en televisión y cine, consistente en colocar figuras reales frente a una pantalla para que en la fase de postproducción, y mediante ordenador, puedan insertarse paisajes para que el espectador crea que esas figuras reales estuvieron alguna vez en ese entorno. O sea, una versión tecnológicamente avanzada del forillo teatral.

Como no podía ser de otra manera, “Las 13 rosas” contiene desafortunados “chroma-keys”, e independientemente de que “canten” visualmente, lo interesante al analizar la utilización de este recurso es el desenmascaramiento tan delirantemente conservador que subyace detrás de los creadores del film. No le queda duda, paciente lector, que nuestros amigos estetas y cineastas han obrado con la siguiente lógica: ¿por qué no urdir un chroma ideológico? Si al analfabeto espectador, del que solo me interesa que deje en al taquilla los 6 euros, le hago creer que estas actrices están en el Madrid del 36 colocándolas delante de una pantalla, ¿por qué no hacerle creer también a este próximo votante que estas trece rosas son la perfecta raíz histórica de la España socialsimpática de Zapatero? ¿por qué no reciclar a nuestras luchadoras comunista en unas risueñas y heroicas demócratas monárquicas, pro OTAN, capitalistas y católicas? ¿Por qué no afilar este chroma ideológico utilizando a estas trece chicas como muñequitas de feria, eso sí, vestidas por Dolce&Gabbana en el panfleto semanal del El País (con acento, por favor, que estamos ante el periódico global en español, un respeto), y colocando tras ellas el cobarde y equidistante proyecto de Ley de la Memoria Histórica apoyado por el PSOE, y como no, vergonzosamente por IU? ¿Por qué no hacerle el juego a estos poderosos grupos políticos, aunque sea a costa de maldecir la memoria de estos jóvenes comunistas que apenas si tienen voces y cauces en la sociedad actual para defenderse?

Y es que cuando los productores hayan hecho caja, y el PSOE les haya agradecido los servicios prestados, como dice el propio “tagline” del film: “cuando todo esto haya pasado, alguien tendrá que recordarlo”, que no se preocupen los Cerezo, los Costa y los Martínez Lázaro, porque vamos a ser muchos los cinéfilos que no olvidaremos los 100 minutos de estulticia metal que nos habéis hecho pasar.

Estemos, por tanto, alerta las personas que nos consideramos comunistas en este país porque “Las 13 rosas” no es solo una mala película, (característica habitual en el 90% de los estrenos anuales), sino que es algo peor. Es el peligroso y claro ejemplo de que en nuestra sociedad no solo se recicla la basura, sino que también se recicla la historia, y por desgracia, con mayor soltura y desvergüenza por aquellos que dicen ser nuestros representantes parlamentarios.

Qué fácil se lo han dejado al ínclito Almodóvar para que su venidera adaptación cinematográfica de las memorias del poeta comunista Marcos Ana, “Decidme como es un árbol”, deje mejor fruto artístico. Si es que el país de los ciegos y PRISA, el tuerto es el rey."

Habrá que verla para poder opinar.

entresijosentresijos [Miembro]
31.10.07 @ 00:33

Hasta hoy había visitado poco tu blog, ya me suscribiré de inmediato para recibirte cada vez que posteas. Tu no sabes, pero yo soy una escritora editada que va por su séptima novela, la temática que tocas en este blog es la que responde a mi 3ª novela " El vuelo del grajo" editada en sudamerica y traducida, mira!!! al alemán como la primera que escribí y Planeta me otorgó el Finalista - que ya llevo tres- Estas razones te doy, para decir que te seguiré con verdadero interés. Anna

RiberaRibera [Miembro]
03.11.07 @ 00:24

Hoy he visto la pelicula, ya iba alentada por estos comentarios para ver una película edulcorada y así me lo he tomado. Por lo cual no he soltado ni una lágrima.
Aún así, aún dándome cuenta de que se ha tergiversado la historia, que se ha mercantilizado la ideología de aquellas muchachas, que sería mil veces peor lo que les ocurrió a ellas y a otros muchos de lo que nos ha mostrado la pantalla. Aún así, sirve de revulsivo ante la postura indigna de los fascistas que en la época actual, aún quieren que se niegue todo, aún quieren que no se recuerde ni se devuelva la dignidad a todas las personas que murieron ya terminada la guerra por el capricho de asesinos que sólo buscaban machacar al contrario y ejercer su voluntad aniquilando la de otros.

Quiero ver el documental, a ver si lo podemos conseguir. Quiero poner mi granito de arena para dignificar su memoria, a ver si se puede encontrar a todas las personas que se consideraron desparecidas y están muertas.
Hay que removerlo todo, las tierras, las ideas y la vida. hay que tomar partido.

SALUD Y REPÚBLICA

Bueno, ya puedo opinar.
He pretendido dejarme llevar por lo que me contaban. Pero, ciertamente, he escuchado más los ecos que las voces. Me explico, la rígida gobernanta, que tiene corazón. Las muchachas, que se dejan imbuir por el ambiente, y tan pronto levantan sus manos en saludo fascista, como las bajan, pero no ofrecen su puño alzado.
El comentario de que yo no soy la Pasionaria, por lo tanto nada he hecho, sembrando la duda, acerca de si lo que Pasionaria hizo fue malo. El ambiente de jolgorio en la cárcel, los falangistas con corazón, y la última escena en la que Blanca exige a su hijo que tome la comunión, y según ordena la Santa Madre Iglesia, que sea bueno, (¿es bueno sólo el que sigue los dictados de la iglesia?). Momentos de tensión, de llanto contenido, incluso alguna lágrima si ha salido de mis cuencas, pero por recordar, cuando las llevaban en el camión, a tantos inocentes, a quienes les hicieron lo mismo.
NO dejemos que sus nombres se borren de la historia. No echemos azúcar a lo que no tuvo más que hiel.
Un cabreo, por lo que ha podido ser y no ha sido, ronda mi cuerpo. No las olvidaremos.
Un saludo, siempre solidario.

Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brisac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente.

Aunque ya en 1985 el suceso fue investigado por el periodista Jacobo García, fue el escritor Jesús Ferrero quien al novelarlo en su libro Las trece rosas (Siruela, 2003, ISBN 8478446761) volvió a despertar el interés en su memoria. Un año después, en 2004, los realizadores Verónica Vigil y José María Almela dirigieron un documental sobre los sucesos, Que mi nombre no se borre de la historia, cuyo título es la última frase de una de las condenadas en una carta dirigida a sus familiares. En ese mismo año apareció el libro «Trece Rosas Rojas» (no ficción), del periodista Carlos Fonseca (Temas de Hoy, 2004, ISBN 848460361X), en el que se documentan los sucesos relativos a los intentos de reorganización de las JSU y la captura, encarcelamiento y ejecución de las Trece Rosas. Durante 2006, la periodista y escritora Ángeles López, publicó "Martina, la rosa número trece" (ISBN 84-322-9672-4), centrada en la historia de Martina Barroso, una de las "rosas", y a medio camino entre la novela y el rigor histórico.

En enero de 2004 Julián Fernández del Pozo escribio el poema titulado Homenaje a las Trece Rosas en su honor.

iumedinaiumedina [Miembro]
10.11.07 @ 18:26

El documental se puede descargar en rebeldemule, al final del post pinchas y se abre la página para descargarlo.

Ya lo comentaremos

María [Visitante]

14.03.08 @ 18:41

Sólo te diré que a mi está película me estremeció. Por supuesto que no muestran en ella la crueldad y el horror que realmente vivirían, pero no creo que sea necesario hacerlo. Creo que la mayoría de la gente sabe que fue mucho más duro que todo eso. Y sinembargo a mi me parece maravilloso que se les haya hecho un homenaje y que se haya acercado un poquito su historia a la gente.
La aproximación que hayan hecho a las formas de ser de aquellas mujeres, no creo que sea lo más importante, ni el hecho de si alguna se enamoró de algún fascista o no (aunque este es un dato que me extraña que lo hayan puesto porque sí)...
Probablemente habiendo visto ésta película no hayamos podido ni acercarnos a entender lo que vivieron, pero al menos no han borrado su nombre de la historia, y eso ya es mucho.
(¡Ah! Respondiendo a lo que comentan un poco más arriba, lo que Blanca escribió en la carta a su hijo es real, no se lo inventaron los guionistas.)

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